jueves, 18 de enero de 2007

" Quo usque tandem abutere, Catilina, ..."

Corre el año 63 antes de Cristo y en la Roma Republicana, que no Imperial, (ésta vendrá un poco después con la guerra entre Pompeyo y Julio César, con el triunfo de éste último), se suceden acontecimientos preocupantes. Desde el -66 a.C. Catilina, al ser acusado de corrupto y malversador de los fondos públicos, encabeza una conspiración, creando una gran agitación social.

Cicerón, previa convocación del Senado en su calidad de cónsul, lanza su primera Catilinaria, con un discurso encendido que comienza con las muy célebres y recordadas palabras:
- " Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra ?....."
Cuya traducción libre al castellano vendría a ser:
- " Hasta cuando, Catilina, vas a seguir abusando de nuestra paciencia.....?"
No voy a entrar en la rica y variada historia de Marco Tulio Cicerón, (por cierto, "Cicerón" es un apodo que viene de "cicer", garbanzo en castellano. Se cree que deriva de que una verruga, similar a un garbanzo, adornaba la punta de su nariz); ni tampoco de la no menos intensa, aunque sin el peso y valor de la primera, de Lucio Sergio Catilina. Solamente decir de pasada que Cicerón fué un reputadísimo abogado, a la par que encendido orador, profundo filósofo y político republicano convencido.

¿ A qué viene todo este preámbulo enrollado?. A parte de que a éste aficionado al blog le gusta la historia y puede poner en su diario lo que le venga en gana, esta mañana me encontré con un insufrible colega de profesión, envidioso recalcitrante y rencoroso. Su saludo, con una sonrisa maliciosa, fué directa a la yugular:
- "Tengo entendido que tu empresa ha premiado tu gran valía con una jugosa oferta..."!
Conociendo sus intenciones y su fijación le respondí, sabedor de que su ignorancia no le permitiría comprender nada:
- "Quo usque tandem abutere......"
Y, aunque no lo dije, lo pensé y a punto estuve de gritarle:
- "Véte a la mierda capullo !"
Lo siento, amigo blog. Ya sabes que no soy rencoroso ni mal hablado, pero me lo pide el cuerpo !.

Comentarios

ja ja ja ¡¡bien hecho amigo!!... sutil pero efectivo y con clase.

"Te la dieron con queso"......

¿ Conocéis ese viejo dicho de "te la dieron con queso" ?. Dicen que un tabernero de la época de Felipe III, en Valladolid, envió a su joven hijo a buscar vino a Fuensaldaña.
- Mañana temprano te llegas a Fuensaldaña con las mulas y la carreta a buscar vino. Ten mucho cuidado hijo y no te dejes engañar !. Si te ofrecen comida no la pruebes antes de hacerlo con el vino !
En las primeras horas del día siguiente enfiló el joven el camino de Mucientes y, después de dos horas, en el horizonte apareció la silueta inconfundible de la torre del homenaje del castillo de Fuensaldaña.

Un viejo tabernero que vió llegar el carro se acercó solícito al mozo y le ofreció su bodega para probar sus afamados vinos.
- Ven muchacho a mi bodega y encontratarás en ella el mejor vino que buscar quieras por estos lares !
LLevando las riendas de las mulas se encaminaron al portalón de la vieja casa/bodega en la que acomodaron a los animales y, antes de bajar al sótano en dónde descansaban los vinos en la quietud de la penumbra, el bodeguero, con astucia ofreció al joven imberbe sus aposentos y con voz modulada anunció:
- El camino ha sido largo y polvoriento. Seguramente estarás cansado. Te propongo un pequeño refrigerio.
Y acomodados en la sala principal ofreció al huesped agua fresca del pozo, pan blanco bregado de Castilla y un buen trozo de oloroso queso de leche cruda de oveja. Después de lo cual bajaron a la bodega, probaron el vino, llenaron los bocoys con los caldos que el viejo cosechero recomendó. Y finalmente el jovenzuelo, feliz y resuelto, se propuso desandar el camino para llegar a Valladolid antes del mediodía.

Una vez en la taberna, descargados los bocoys y acomodadas las mulas, quiso probar el tabernero el vino que su hijo había traído y una vez tomados unos sorbos, con un amargo rictus en su cara, habló de esta manera:
 -Te dije, hijo mío, que tuvieras mucho cuidado y no probaras bocado hasta hacerlo con el vino. Estoy seguro que no fué así. Díme, por favor, qué fué lo que pasó en la bodega !
Y el chico, apesadumbrado, bajó la cabeza y contestó a su padre:
- El bodeguero me ofreció agua fresca, pan y queso para reponerme del viaje.
A lo que el padre contestó:
- Pués "te la dieron con queso"!, hijo mío. "Te la dieron con queso" !
Y así es como quedó el viejo dicho. Aún hoy es acertado el comentario de que un buen queso hace bueno a un mal vino.

Otro día os diré a qué viene esta disertación. Hoy lo dejamos aquí. No quiero que este post se alargue en exceso.

Comentarios

Muchas gracias. Soy una estudiante italiana que no entendìa lo que significaba "Darla a àlguien con queso" y lo he entendido gracias a tu historia.