domingo, 25 de marzo de 2007

Me he perdido la floración de los almendros

- Hola Jerónimo. Te espero esta tarde a las cinco y media para tomar café en mi casa y disfrutar del espectáculo de la floración de cientos de almendros en la ladera sur de mi barrio !

- Lo lamento. No puede ser. Tengo médico esta tarde !
Pasa una semana. Mi amigo, conocedor de mis sensibilidades, reitera la invitación.

- ¿ Qué tal esta tarde ?. Tenemos que darnos prisa antes que los pétalos se conviertan en tímidas hojas !

- Estoy en León !. No puede ser. Cuanto lo siento !
El jueves me acerqué por la tarde con la mochila de una tímida curiosidad. Ya no hay flores, solamente hojas.  Algún almendro, con el reloj orgánico retrasado, mantiene una floración, pero es la excepción.

Me he perdido ese espectáculo cercano y hermoso de la floración de los almendros en la ladera sur. He cambiado mi plato de lentejas del quehacer cotidiano por ese menú suculento, explosivo y de imposible repetición.

Te he fallado, amigo !. A veces hace uno largos viajes para disfrutar de un paisaje, de una playa, de una puesta de sol o de una floración tumultuosa del Jerte. Y este deleite, a la vuelta de la esquina, lo olvidamos en el cajón descuidado de los calcetines rotos.

Te he fallado, amigo !. Te he fallado y me he fallado a mi mismo.

¿ Volverá esa floración el próximo año ?.  ¿ Respetará el reloj biológico las estaciones y los ciclos ?. ¿ Resistirá el cámbio climático un nuevo envite ?.

En todo caso siempre nos quedará la curiosidad innata, el anhelo de una nueva ocasión y la amistad intacta a pesar del fracaso, ¿ verdad ?.


Comentarios


Cultivo una rosa blanca,
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni oruga cultivo:
cultivo la rosa blanca.

Guantanamera, José Martí