miércoles, 28 de marzo de 2007

A propósito del Cocido Maragato

El sábado pasado nos encontramos en Astorga un grupo de buenos amigos que, una vez al año y en distintos puntos de nuestra comunidad de Castilla y León, revivimos momentos pasados y afianzamos nuestra amistad.

Fue un día lleno de sol y con esa luz tan especial filtrada por las nieves del Teleno. Es Astorga una hermosa villa amurallada, bien cuidada y con muchos atractivos.

Esa foto desde la zona del naciente, con la muralla romana, la catedral gótica y esa filigrana del palcio de Obispo de Gaudí. (ya se que lo he comentado en otro post, pero merece la pena reincidir).

El menú, como no podía ser menos, fué un contundente Cocido Maragato. Se trata de un plato estrella dentro de la cocina y gastronomía maragata.

Vivimos en un país de distintos y excelentes cocidos, pero el maragato tiene una condición singular que lo hace único. Es preceptivo empezar la desgustación por las viandas más sólidas, las carnes, en este orden: chorizo, tocino, morcillo de vaca, relleno, gallina, oreja, pata y morro de cerdo y cecina de vacuno. A continuación vienen los mantecosos y humeantes garbanzos de "pico de pardal", cocidos en su punto y pasados por un sofrito en la sartén que les da un sabor especial, unido a la verdura, generalmente repollo de asa de cántaro, con el mismo sabor y unas patatas de secano hervidas en el agua de las carnes. Vendrá después la sopa o sopas, que pueden ser de fideos, pan o arroz, pero "tan densa que mantenga enhiesto el tenedor o cuchara de palo que en ella se clave". Finalizaremos con el postre a base de natillas caseras y roscón maragato. Como guiño final un buen café de puchero y un vasito de queimada o bien de orujo de estas tierras. ¿ Álguien da más ?...............

Existen varias historias relativas a la costumbre de comenzar la degustación por las carnes, y no por la sopa, como ocurre en el resto de cocidos de las distintas zonas. ¡ Que si en las guerras napoleónicas era neceraio comer de prisa y se comenzaba por las carnes"!, Que si ésto!. Que si aquello !. Yo prefiero dar credibilidad a la tradición popular en la que se llevava al campo la olla con el cocido. Se comenzaba por comer lo que antes enfriaba, que eran las carnes. A continuación las patatas, garbanzos y verduras para finalmente terminar haciendo una sopa con el caldo restante y el pan.

¡ Que aproveche !

Comentarios

Disfruto más con este tema que con otros de los que hablas en tu blog y me gustaría que dejaras de lado la melancolía.

Estoy convencido de que si pasas por la habitación de al lado encontrarás a alguien a quien poder decirle:

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

No es mio. Es la 5ª estrofa de la "Nana de la cebolla" (Miguel Hernández).

Por cierto, es posible que en tu albún de fotos encuentres una en la que apareces felizmente sorprendido por un plato de corzo a la luz de la cebolla.

Esa es la cara con la que quiero quedarme.

Amigo mío, cuando escribo en el blog lo hago en base a mis sentimientos, sin pensar en que otros puedan leerlo. A mi me viene muy bien escribir de temas melancólicos cuando siento la melancolía, así como gastronómicos o costumbristas.
Efectivamente, tengo una foto gravada en mi mente de unos filetes de corzo, con cuatro purés, iluminados por la tímida luz tamizada de la cebolla rosa. Me gustó el menú, me gustó el restaurante, (gran restaurante), y sobre todo me gustó la gente amiga de la mesa.

(Baltasar del Alcázar)

Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón
y berenjenas con queso.