viernes, 12 de enero de 2007

Real Academia de Gastronomía de Valladolid

Si. Si. Existe la Real Academia de Gastronomía de Valladolid, igual que existe la Academia de Gastronomía Española, cuyo presidente es el muy conocido Rafael Ansón, y otras muchas en el conjunto de las distintas províncias y comunidades de esta España tan distinta y tan aficionada al buen yantar.
Hace unos meses mi buen amigo Javier Salcedo me invitaba a participar y formar parte de la Academia. He asistido a tres o cuatro comidas, todas ellas interesantes, con un buen maridaje de vinos principalmente del valle del Duero. Ayer me hubiera gustado estar presente en este acto, con una comida en el hotel AC Santa Ana de Valladolid, en el que se presentó oficialmente a nuestra Academía con el apadrinamiento del mencionado Rafael Ansón. Un viaje a Benavente, (por cierto con una magnífica comida en el Parador del Rey Fernando II) me lo impidió. Ahora que comienzo mi prejubilación tengo que impedir que el puñetero trabajo me entorpezca mis aficiones y degustaciones.
Siempre me ha gustado comer. En mi caso estoy gordo porque como. No tengo ningún desarreglo hormonal. Lo que si tengo es la firme intención de bajar unos kilitos y ponerme en forma. Si lo se hacer bien seguramente pueda combinarlo sabiamente con algún buen ágape.
¿ Que quienes formamos la Academia ?. Somos un grupo, por cierto con bastantes mujeres, de distinta condición y origen. Aunque hay jóvenes, la mayoría somos unos carrocillas de cuarenta, cincuenta y hasta sesenta o más, todos aficionados a la gastronomía y a los placeres de la buena mesa. Julio Valles, en su condición de presidente de nuestra Academia provincial, nos convoca con una cadencia de unos cuarenta días a una comida en un restaurante de la capital o província. Previamente conocemos el menú y los vinos a degustar. En el transcurso del evento se toma nota de los platos, sus contenidos y presentaciones, así como de los vinos.
Es curioso. ¿ Habéis leido las calificaciones y anotaciones que se hacen de los distintos vinos y añadas ?. Os animo a que lo hagáis. Podréis leer palabras y giros linguísticos de difícil comprensión. Vez algún ejemplo: "Este es un caldo con un retrogusto nasal a cuero viejo, grosellas silvestres y ciruelas pasas". " En boca es untuoso, ligeramente tánico y con un final amargo".  "Color rubí con reflejos oscuros y lágrimas pequeñas que resbalan en las paredes límpidas de la copa de cristal tallado".
¿ Que qué quieren decir ?. ¡ Y yo que sé !. A mi me parece que al pairo del vino y de los presuntos entendidos existe mucho mariconeo. Hoy día si no demuestras una cierta cultura del vino estás perdido. Enseguida te tachan de inculto y patán. En el fondo creo que todos sabemos distinguir un buen vino de uno malo, pero de ahí a esa literatura ampulosa hay un abismo.
Yo tengo una cierta fama de entender de vinos. Siempre que vamos a comer suelo ser  quien decido el vino. Creo que todo viene de aquella ocasión, en el 96, en que en el Restaurante Vivaldi de León, (por cierto con una estrella Michelín), mandé retirar una botella de Vega Sicilia Único. Os aseguro que estaba malo, aunque me costó un poco convencer a Jorge y a su hermano de ello.
En mi experiencia si que puedo deciros una máxima infalible. Nunca pidáis un vino sin ver la carta. Hay que analizar los orígenes, las variedades, las añadas y muy importante: el precio. Una botella de vino pedida a la bartola te puede arruinar la cartera y la ocasión. Ah !. Si pides un buen vino y quieres impresionar a tu chica o a tu chico, exige una copa grande, de cristal límpio , (sin grabados ni adornos). Con la pequeña cantidad que te pongan mueve la copa en círculos pequeños, con movimientos suaves y sin levantarla del mantel, y mirándo a tu pareja a los ojos tomate un sorbito y obséquiale con una sonrisa.
Qué aproveche...! 

Comentarios

Ja ja ja, ¡que gracia me ha hecho tu post de hoy!... y es que yo tengo un gran problema con eso de saber o no de vinos... básicamente que NO TENGO NI IDEA...
Siempre me acuerdo de una anécdota con un queridísimo amigo mío (con el que lamentablemente ya no puedo recordar las risas que nos echamos...) El sabía un montón de vinos y, un día, para celebrar una ocasión especial, nos preparó en su casa un cena estupenda. Sacó, para la ocasión, el que debía de ser un vino único, carísimo y buenísimo... Como yo, la verdad, estoy más acostumbrada a los vinos de mesa marca "la bota del tío Paco", inconscientemente creí que este vino me iba a saber igual de agrio, así que estuve a punto de añadir cocacola a semejante "oro líquido". A mi amigo casi le da un ataque al corazón ja ja... Me hizo todo ese paripé de agitar la copa para ver su textura etc. y me obligó a catar el vino conscientemente para detectar la diferencia... ¡Y qué diferencia!... (y qué pedo más tonto después ja ja, le cogí gustillo a saborearlo).
En serio, fue la primera vez que realmente disfruté con una copa de vino. Yo últimamente no bebo mucho, pero sí me atrae la gente que conoce y distingue los majares de los sucedáneos.

Y más ahora que, ¡por cierto ya te notifico!...¡me han cogido para unas prácticas fabulosas!-aunque sin cobrar...cagüen cómo se pasan...- Voy a estar en el departamento de marketing y comunicación de una empresa, dependiente del Gobierno de Aragón, para ¡promocionar las Denominaciónes de Origen de mi Tierra!. Así que, en temas gastronómicos quizá te consulte je je.
Besicos

Si, ya se que es muy tarde. No soy capaz de pillar el sueño.
Debes aprovechar esas maravillosas prácticas para pillarte algunos buenos productos de esa estupenda tierra de Aragón.
Por cierto, si alguna vez vienes por Valladolid o alrededores y tienes disponibilidad me lo dices y te invito a esa buena botella de buen vino en buena copa.
Gracias por tus siempre cálidos comentarios. Te has vuelto imprescindible para mi.
Un beso y buenas noches.

Hola, tengo una pregunta, La Academia de Gastronomía de Valladolid, ¿Es REAL Academia de Gastronomía?, creo que no es Real, sólo la Real Academia Española de Gastronomía lo es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja aquí tu comentario: